La palabra resiliencia no quedó entre las más buscadas en Google en el 2020, pero sin duda fue una de las más escuchadas. Esta se refiere a la capacidad de enfrentar los retos y de reinventarse en medio de la crisis. Esa capacidad de reinvención la hemos visto reflejada en colegas y clientes, quienes se han superado de manera personal y profesional, desarrollando así nuevas disciplinas y habilidades para enfrentar el desafío del confinamiento forzado. 

La industria de las Relaciones Públicas también se ha visto en la urgente necesidad de reinventarse y de hacer uso de diversos formatos y canales para llegar al consumidor. Del lado de las marcas el reto no ha sido menor. El bombardeo de una gran variedad de información procedente de todo tipo de fuentes, a través de todo tipo de canales, ha resultado en una sobreinformación, haciendo muy difícil sobresalir en medio de la vorágine de contenido. 

¿Hay una sobreinformación? Sí, pero muchas veces de noticias huecas, que no aportan nada valioso a los lectores. Por ejemplo: Se acerca el Día de la Tierra y tenemos un contenido que desarrollar, pero ¿debemos rendirnos a la tentación de hacerlo sin que tenga nada valioso que aportar? No, nuestra labor como comunicadores es educar, ganarnos la confianza de los medios a través del respeto por su trabajo y aportándoles valor. No queremos que las marcas que representamos sean un número más, sino que sean estimadas y recordadas para que hablen bien de ellas y comenzar así el ciclo de la comunicación bidireccional, donde todos ganamos. 

A continuación, presento algunas preguntas muy básicas, pero frecuentemente olvidadas, que deberían hacerse los futuros voceros para ganarse la confianza de los medios, así como de los consumidores y conseguir así mayor cobertura, especialmente en medio de la crisis sanitaria por la que estamos atravesando. 

  1. ¿Qué puede aportar mi empresa o producto a mi país o a mi comunidad para que impacte a nuestra vida de manera positiva? Para la creación narrativa debemos ser rigurosos con los temas que queremos promover. Estos temas deben estar alineados con las prioridades comerciales de la compañía que representamos, pero mejor aun, deben responder a necesidades reales y brindar respuestas tangibles. 
  2. ¿Puedo resumir mi idea en una oración? Hay que destacar lo esencial: Si no consigo transmitir mis propias ideas de manera concisa y eficaz perderé la atención de mi audiencia, y por ende a mi cliente. “Si usted no puede expresar su posición en ocho palabras, no tiene una posición”,  Seth Godin.
  3. ¿Transmito confianza? Ser creíble: Hoy más que nunca vemos los medios y redes sociales inundados de expertos empíricos en todos los ámbitos, desde temas de salud hasta temas ambientales. Haga la diferencia y eleve el discurso de su empresa aportando información inédita, a través de su experiencia y su conocimiento.
  4. ¿Estoy bien informado? El portavoz es el rostro y la voz de su compañía, por ello es su obligación estar informado y preparado con información interna y externa que pudiera afectar la industria donde se desempeña. Debemos poner en contexto nuestras ideas y presentarles a los lectores todos los datos disponibles para que saquen sus propias conclusiones.
  5. ¿Estoy respetando al periodista? Los periodistas no son los empleados de las marcas, sino grandes aliados y el instrumento para llevar el mensaje a nuestro público objetivo. El tiempo que nos dedican es valioso, por lo tanto, debemos respetarlo y dedicarles el tiempo que merecen para desarrollar sus contenidos, estar disponibles para futuras consultas y proveer más sustancia.

No importa el curso que tomen los medios de comunicación o cuántos nuevos formatos surjan, lo que nunca cambiará es que, para construir una buena relación con los medios, las marcas deben ofrecer a cambio información de valor, de parte de alguien con credibilidad y que inspire confianza. 

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